Escrito por Loreto Corredoira Jueves, 13 de Octubre de 2011 15:01

Las aceras de New York recuerdan este principio básico de las libertades. Necesitamos periódicos, periódicos libres, periodistas profesioanles. También, claro, lectores que compren prensa y, anunciantes que financien los gratuitos. Los lean donde los lean. Como bien decía Jefferson todo funciona, va bien, si hay prensa libre y si todo el mundo puede leerlo.
Los datos recientes sobre la caída de lectura de prensa impresa en España no deben alarmarnos en exceso. No comparto el análisis de algunos portales o medios, a veces interesados. Tampoco debe deprimirnos, aunque haya casos dramáticos, la pérdida de 4.600 empleos en medios este año. Necesitamos periódicos, periodistas que busquen y hagan información a diario.
"When ... every man able to read". Prensa y educación: todavía hay que pelear en esto. No tenemos índices de lectura adecuados (ojalá los móviles atraigan a los más jóvenes)
"El portátil sigue siendo el dispositivo prioritario de acceso para la lectura de prensa con un 69,9%, por delante de los teléfonos móviles (16,6%) y las tabletas (4,5%)"
Escrito por Redacción Viernes, 22 de Abril de 2011 20:25
..." Nunca es la nueva generación la que degenera; ésta no se pierde más que cuando los adultos ya se han corrompido".
Montesquieu, Oeuvres complètes. L'esprit des lois, L. I. Chez A. Belin. Paris, 1817
Remedio Sánchez Ferriz
Catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia
Se me solicita una reflexión estrictamente jurídica sobre lo ocurrido en la Capilla de la Universidad Complutense y, francamente, no veo el modo de salir del impasse en el que me sitúa una insoslayable alternativa: o reflexiono (y sin duda podría y debería hacerlo cualquier ciudadano y, especialmente, los padres y responsables educadores que hemos dejado a los niños y jóvenes al albur de eslóganes y superficialidades sin haberles advertido que, siendo muy libres de escoger sus formas, no cabe la dejación de responsabilidades por nuestros propios actos), o me limito a recordar cuál es el marco normativo en el que hemos de movernos en casos como el presente.

Lo que en sentido estricto no creo sea posible, cuando de un concreto hecho se trata, ya acaecido y repetido, es reflexionar jurídicamente pues, o se aplica la Ley o no se aplica. Esto ya no es función del profesorado -este sí puede y debe reflexionar sobre las causas, consecuencias, posibles soluciones extralegales, etc.- sino de las autoridades, si las hay, en las concretas instituciones en que haya acontecido el supuesto desequilibrio jurídico.
Cabe, por supuesto, que quienes han sido ofendidos reclamen ante la Justicia el reconocimiento de su libertad de ejercer un derecho (ex art. 53.2 CE); pero no es esta la única -ni, añadiría, la más oportuna- vía de reposición de la constitucionalidad (no solo de la legalidad) en la medida en que el art. 53.1 de la Constitución establece que los derechos y libertades vinculan a todos los poderes públicos, reforzando así el sometimiento al principio de constitucionalidad del art. 9.1 CE.
Diría más, además de vinculados y obligados a respetar y hacer respetar los derechos fundamentales, nuestros responsables políticos y académicos deberían estar “sorprendidos y preocupados” si, ante diversos atentados a la libertad, pudieran observar que se dirigen siempre en un mismo sentido, frente a una misma creencia y no frente a todas. Esto quizá pudiera estar indicando dos eventuales anomalías: o bien la de una educación carente de objetividad y, por consiguiente, de conocimientos elementales sobre las raíces histórico ideológicas del mundo en que viven (cosa llamativa en el nivel universitario); o bien, que aun conociendo suficientemente la cultura occidental, se enfrentan a ella, no con la libre manifestación del pensamiento y tantos otros medios pacíficos por democráticos, sino con la violencia. Última actualización el Viernes, 22 de Abril de 2011 20:33Escrito por Juan Carlos Rosillo Villena Miércoles, 09 de Marzo de 2011 15:34
Una de las situaciones que más preocupan a quienes estudiamos la comunicación política venezolana en la actualidad está relacionada con las limitaciones a las fuentes de información oficial. En tal sentido, asustan las declaraciones del vicepresidente Elías Jaua en el marco del Consejo Federal de Gobierno (26/02/2011), cuando afirmó que “no es política del Estado venezolano seguir con un torneo de cifras necrofílicas, queremos dar cifras de vida”, para justificar la decisión de no brindar cifras semanales sobre la criminalidad.
Démosle el beneficio de la duda al funcionario, pensemos que realmente se trata de una medida bien intencionada. Apartemos el hecho de que la inseguridad es uno de los temas sensibles para los venezolanos y que el mismo gobierno ha reconocido su poca efectividad para combatirla.

No obstante, al revisar la estrategia de comunicacional oficial pensamos que las declaraciones de Jaua sólo persiguen beneficiar a la gestión presidencial, el pregonado protagonismo popular es válido únicamente cuando está alineado con los intereses del líder. De allí que nos preguntemos ¿Cuál es la función de la Administración Pública en el país? Al respecto ,la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 141:
La Administración Pública está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la Ley y el derecho.
Tal y como se puede apreciar en la referencia anterior, el marco normativo es claro y preciso en cuanto a los principios que rigen el funcionamiento de la Administración Pública. Sin embargo, a la luz de la actuación comunicacional de este gobierno, podemos asegurar que estos postulados no se cumplen. Los venezolanos tenemos el reto de reflexionar sobre los criterios orientadores de nuestro sector público, se trata de determinar si persigue el bienestar de la mayoría o está al servicio de una parcialidad política.

Al respecto, observamos en este punto una clara evidencia de la orientación totalitaria del proyecto “bolivariano”. Por cuanto se busca imponer la visión única del líder en menoscabo de la pluralidad democrática.
Al parecer el único torneo que existe en Venezuela es en contra de la desinformación y, por ende, de los delirios totalitarios de algunos.
Última actualización el Miércoles, 09 de Marzo de 2011 16:08
- Juan Carlos Rosillo Villena. Sociólgo y M.Sc en Comunicación Social. Venezuela. Conduce desde 2002 el programa Tiempo Fuera. Ha escrito para Nuevas Firmas del diario El Nacional; El Escritor Desconocido del diario Tal Cual, entre otros medios impresos y digitales. Profesor de la Escuela de Comunicación Social de la UCV en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales.
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Escrito por Loreto Corredoira Miércoles, 02 de Marzo de 2011 00:00
Muchas de las imágenes, manifiestos y sobre todo el comportamiento de los ciudadanos ¿no recuerda el feliz dia de la caída del Muro de Berlín en Europa en 1989? Y, como una baraja de naipes.... todo abajo. El efecto contagio es evidente. Tunez, Egipto, se empieza a hablar de Yemen.
El Twitter de #Egypt muestra la reacción ciudadana, el día a día, la confusión en los hospitales, el bloqueo de los ISPs, las alternativas vía móvil. También hay fuentes informativas interesadas (como Al-Jazeera que ha patrocinado un hastag: buena la televisión, pero desconocen la infografía para mostrar el timeline de lo que está ocurriendo). El mismo @VodafoneEgypt ha salido al paso del bloqueo diciendo que no es cosa suya. En fin, fascinante.



El perfil en apoyo del que podría liderar el cambio, Khaled Said, tiene más de 3000 fans en Facebook
Como he sabido via el Internet Rights Forum el Gobierno de Mubarack bloqueó redes sociales y Twitter. pero están acudiendo a terceros servicios para publicar sus tuits
Inspired by the recent Tunisian demonstrations against corruption, protesters are filling the streets of Cairo. And like the protests in Tunisia, the Egyptian ones were partly organized on Facebook and Twitter. And now Twitter appears to be blocked in Egypt, according to various Tweets and tips we’ve received. However, so far only the Twitter website itself is blocked (including the mobile site), but people in Cairo are still using Twitter third-party clients to keep on Tweeting.
Última actualización el Viernes, 28 de Septiembre de 2012 09:45Escrito por Eduard Tarnawski Miércoles, 23 de Febrero de 2011 15:00
Según la prensa iraní los que montan barricadas en Teherán están teledirigidos por sus cabecillas en el extranjero que convocan por telefonía móvil actos revolucionarios cada uno de los cuales tiene puesto un precio. Por ejemplo, según el diario ruso Pravda, la quema de un autobús en Teherán vale 500 dólares. La teoría política nos ha enseñado hasta ahora que las revoluciones hay que pensarlas antes. ¿Estamos ante la primera revolución que nadie ha pensado? Para Edmund Burke la revolución en Francia no hubiera sido posible sin Jean Jacques Rousseau. Los historiadores, por su parte, afirman que la Revolución rusa se puede comprender sólo porque Lenin fue a Petesburgo desde Zúrich para dirigirla. Y lo mismo cabe decir de la última revolución en el Este de Europa, impensable sin que prepararan el terreno los intelectuales disidentes.
Acaso haya que cuestionar esta teoría.
Si Michael Foucault se desplazara hoy a El Cairo como hizo hace treinta años cuando fue a Teherán enviado por la prensa para cubrir la primera revolución islamista, a buen seguro suscribiría la tesis oficial según la cual allí no hay otro protagonista más que las masas, que han tomado espontáneamente la historia en sus manos. Foucault, que fue testigo presencial de importantes acontecimientos incluidas las crisis del comunismo en el Este y la misma revolución de París en 1968, cuando viajó a Teherán no tenía el propósito de descubrir las posibles metas del nuevo régimen islámico. Fue para comprender qué es el poder. Para eso lo primero que hizo fue aislar la revolución iraní de su contexto histórico y cultural correcto. No hubiera podido hacerlo de otra forma, pues no era una especialista en temas de política internacional ni un estudioso del Islam. La conclusión que sacó fue que se trataba de la primera insurrección popular contra el sistema, de dimensiones planetaria[1]. Era una revolución sin organización, sin partido, sin avantgarde, sin programa. La revuelta de las manos vacías. Pero precisamente por estos supuestos defectos de que adolecía, la teoría oficial no la despreciaba. Al contrario, le parecía la más avanzada, la que mejor reflejaba la situación del mundo. La gente siempre cita la frase de Marx de que la religión es el opio del pueblo. Pero olvida la inmediatamente anterior, que dice que la religión es el espíritu del mundo sin espíritu. [2]El Islam de 1978 era el opio del pueblo, precisamente por era el espíritu para el mundo sin espíritu. Foucault hablaba del pueblo pero no como algo abstracto, como voluntad popular, sino como la fuerza real capaz de intervenir en acontecimientos directamente, sin intermediarios. Sus reportajes de ideas, describen cómo nacen las ideas y como inciden en la vida de la gente normal y corriente. En ellos se presenta la religión como una técnica rudimentaria del poder, entendiendo el poder no como una relación vertical sino como algo que es siempre anónimo y no intencional.
Última actualización el Miércoles, 23 de Febrero de 2011 16:14
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