Escrito por Rodrigo Cetina Presuel Lunes, 23 de Enero de 2012 00:00
Lea la primera parte de éste artículo aquí.
Y el FBI cazó a Megaupload
Anoche han cerrado Megaupload y apresado a varios de sus empleados bajo acusaciones de piratería. Todo consecuencia de una investigación que había iniciado alrededor de 2010. Las reacciones de la gente no se hacen esperar y algunos se quejan de que seguirán Google, Twitter y Facebook o Youtube.
Me perdonarán, pero SOPA o PIPA aparte, que yo sepa nadie está intentando cerrar Facebook o Twitter ni han arrestado a sus creadores y/o directivos por acusaciones de piratería. Youtube si que ha sido demandado en 2007, pero ha llegado a un arreglo y desde hace unos años ha implementado una herramienta de gestión de derechos de autor que permite a los dueños legítimos de los derechos el controlar el uso de sus obras.
Y también me perdonarán, pero todos sabemos que Megaupload claramente obtenía un lucro, a través de la publicidad, reproduciendo y distribuyendo sin autorización obras protegidas por la propiedad intelectual y cuyos derechos pertenecen a otros. No estoy a favor de perseguir al usuario y quien se quiera descargar algo, él sabrá si lo hace o no. Pero no nos quejemos porque nos cierran un sitio que claramente lucraba con piratería (como si encima no hubiera mil). Preocupémonos en cambio por las cosas que realmente nos deben preocupar.

Que cerraran el sitio era de esperarse, pero no me gusta la manera en que lo han cerrado. Esto debería de ser por orden de una sentencia judicial firme. La forma en que se ha hecho sienta un mal precedente.
Aunque seguramente eran los menos, había contenidos legítimos que los usuarios habían subido al sitio. Los usuarios tienen derecho a recuperar estos contenidos legítimos. Les pertenecen.
En los servidores de Megaupload también había contenido privados e información personal de los usuarios. La incautación de toda esta información puede suponer una violación al derecho a la intimidad, a la inviolabilidad de las comunicaciones y una vulneración de las leyes de protección de datos en los países que cuentan con legislación al respecto.
Además, el que se perdieran definitivamente los datos y contenidos legítimos que pertenecen a los usuarios, tendría un impacto negativo en la industria relativa al alojamiento de contenidos en la nube. ¿Qué pasaría con los archivos de los usuarios si algún día a alguien le da por acusar de piratería a iCloud o Dropbox? Con lo que toca a SOPA o PIPA, ¿No se vulnerarían nuestros datos personales en posesión de Google o Facebook?
Lo que quiero decir con este ya larguísimo artículo es que tenemos que enfocar nuestras fuerzas (te lo digo a ti también, Anonymus) a defender nuestros derechos fundamentales que están en peligro de verse lesionados por propuestas de ley poco estudiadas, reaccionarias e irresponsables. No gastemos nuestras fuerzas en defender a “emprendedores” que hacen millones con el contenido cuyos derechos pertenecen legítimamente a otros.
Mejor invirtamos esa energía en hablar, en que todas las partes implicadas se sienten a la mesa y se trabaje en una nueva legislación de derechos de autor y propiedad intelectual que pueda atajar el problema de la distribución no autorizada de contenidos pero que no lo haga a expensas de las libertades fundamentales o de la innovación y los avances tecnológicos.
En vez de invertir los recursos en criminalizar a los ciudadanos o en destruir la “tecnología incómoda”, invirtámoslos en transformar los modelos de negocio de las industrias culturales de tal manera que haya una oferta atractiva que además permita a los ciudadanos acceder a ella y compartir de forma razonable los contenidos culturales.
Esto no es una guerra entre industria, gobierno y ciudadanos. Se supone que esto es una democracia, no valen las armas. Sólo valen la razón y el diálogo.
Por último, y parece que las noticias se dan más rápido de lo que yo puedo escribir, el que la protesta masiva pero pacífica en Internet en contra de SOPA y PIPA haya dado los frutos que ha dado (la discusión en Congreso y Senado estadounidenses sobre ambas leyes ha sido pospuesta indefinidamente) es un argumento en sí en contra de esas prospectivas legislaciones y cualquier otra que pretenda combatir la piratería a costa de Internet.. Necesitamos leyes responsables hechas por legisladores responsables y bien informados. Seamos responsables, participemos del diálogo y defendamos lo que realmente vale la pena defender.
Última actualización el Martes, 31 de Enero de 2012 09:00Candidato a Doctor en Derecho de la Comunicación y la Información por la Facultad de CC. INF - UCM. Profesor de Derecho en el Grado de Publicidad del Centro Universitario Villanueva de Madrid, Máster en Abogacía Internacional IEB-ISDE, Licenciado en Derecho por la Universidad Marista de Mérida. Es socio Fundador de INNTED. Es Especialista en Derecho de los Medios Online, protección de datos personales, propiedad intelectual y la Libertad de Expresión en las TICs. Desde 2008 colabora con e-Televisión y ha impartido talleres de alfabetización digital para Teleclip TV en Madrid y Nueva York. Es editor del Observatorio TICs de esta Cyberlaw Clinic.
Contacto: rodrigo.cetina@gmail.com